Viaje al centro del corazón

El mundo que gira y gira, las experiencias no paran, nada se detiene; A veces no sabes si estás tomando una pausa, caminando despacio, o tu eres el que corres en el mundo, como si algo fueras a alcanzar. El viaje por el que pasamos en este plano, curioso se vuelve ya que no entendemos si todo lo que teníamos que haber aprendido era espritual o terrenal. Es confuso pensar en que solo teníamos que recordar, que esto es una experiencia en la tierra y que realmente somos luz y de ella venimos. A veces nos enrredamos en cosas tan mundanas que olvidamos nuestro verdadero sentido. Difícil se torna cuando queremos descifrar todo, olvidando justo este momento claro, clave, presente y fundamental; Solo angustiados por lo pasado, y temerosos al futuro. 

Rezar, encontrar paz y calma respirando. Cerrar nuestros ojos, escribir, o cualquier cosa que podamos hacer para recuperar conciencia y centrarnos en el presente son actos de instrospección y un buen clavado hacía adentro. Pensamos miles de millones de cosas en segundos y díficil es controlar nuestro ruido. Después nos culpamos si algo no sale como lo queríamos, pensando que es nuestra propia culpa, sin recordar también todos esos pensamientos positivos que trabajamos y no se hicieron realidad. 

No hay clave, o fórmula perfecta para poder vivir en un estado de mayor armonía y paz; Claro que no existe un manual, e información de sobra, de toda y para todos ya hay. Es fatigante sentirte cansado, agobiado, sobreviviendo en un mundo que cada vez exige más de lo vano y lo frívolo; No de lo que alimenta verdaderamente tu existencia y alma. 

Tampoco no creo en un retiro permanente en algunas montañas con personas que solo recen, cultiven su propia comida y mediten todo el tiempo; Creo en los balances, creo en el encontrar un equilibrio entre lo de afuera y adentro. Ni mucho de uno, ni mucho de otro; Equilibrio. ¿Cómo encontrarlo? ¿Cómo no atarte emocionalmente a todo el caos externo? 

Creo que el aprendizaje no es algo lineal, creo que por más que hayas superado cosas, a veces, solo aparecen, es decir: Un día estuviste triste, después ya no, vuelves a sentirlo después de tiempo de haber sanado, supongo que es parte del proceso y la evolución. No quiere decir que no hayas sanado, simplemente sigues aprendiendo. Creo también, el ser compasivo contigo y con tu entorno, tener el corazón abierto, tratar de ver el mundo con más amor a través de tus ojos. 

¿Hacia dónde vamos? 

A ningún lado… nuestra vida es el presente, nuestro momento es el hoy, hazlo hoy… 

Comenzar por pequeños pasos que vayan aligerando nuestro interior, y mejorando nuestro estado. Ofrecer sonrisas, ser más amable, platicar con el mundo. Soltar más el teléfono, las redes, voltear a ver un poco alrededor y abrazarlo cómo lo vas a empezar a hacer contigo mismo. Buscar formas de amor como ser pacientes con nosotros mismos, perdonarnos, y buscar formas directas con nuestro ser superior. Dejar de pensar tanto en cómo pido cosas o cómo decreto para que si se hagan realidad. Vivir con más ligereza, simplemente agradecer, simplemente orar y respirar; Dejar de buscarle tanta fórmula a todo para que sea perfecto, simplemente hacerlo desde tu sentido de conexión y amor. 

Si las cosas suceden o no, vivirás más ligero, más despreocupado. Deja de querer que todo pase, disfruta y vive el hoy, todo se acaba, todo lo de fuera. El único que se tiene siempre eres tú, cuida ese don. 

Dejemos de querer saber todas las fórmulas de todo; La mejor y más factible fórmula es la verdadera fé; El genuino estado auténtico de cada uno, y con amor. El verdadero valor y éxito es un sistema nervioso en calma, un corazón sano y un alma tranquila. – Diego De la Torre 

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