Cuando buscaba limones y la vida me dio naranjas

La vida está repleta de sorpresas, el universo constantemente nos llena de bendiciones y es bien sabido que para sentirte afortunado siempre debes ser agradecido con la vida, sin embargo es de reconocer que en muchas ocasiones todo se complica; Todos hemos tenido esa semana donde nos chocan el carro, nos va mal en el trabajo, los proyectos no se concretan, nos peleamos con nuestra pareja y un sin fin de situaciones que odiamos y deseamos que se terminen cuanto antes. Hay circunstancias en la vida que nos pueden llegar a frustrar principalmente si eres una persona decidida y dedicada; Si las cosas no salen justo como esperabas tiendes a irritarte. En general esto nos pasa a las personas que sabemos a dónde queremos ir y a pesar de que en el camino hay mucho trecho y un mar de cosas que pueden llegar a acontecer debemos aprender a lidiar con ello para poder seguir dirigiéndonos justo hacía donde queremos estar.

Muchas veces creamos un plan de acción, tratamos de armar nuestra vida, ordenamos paso por paso lo que vamos a hacer los próximos días, meses y años, queremos ser los dueños absolutos del mundo sin ver todo lo que se genera a nuestro alrededor. En el artículo pasado hablaba sobre cómo la vida está conectada por millones de partículas y lo explicaba como una telaraña que se entrelaza, así justo es esto, a veces somos tan egoístas que no podemos ver lo que generamos en nuestro entorno y no pensamos en todo lo que una acción implica, es por eso que cuando las cosas no salen como lo planeábamos nos sentimos frustrados y decepcionados.

El primer paso para tener una vida en armonía y aceptar lo que viene es no sentirse personalmente víctimas, nadie tiene nada contra ti, ni el universo, ni la vida misma, ni las personas que te rodean o al menos si así tu lo piensas y lo creas; Un claro ejemplo es hablar sobre los millones de portazos y rayones que tiene tu vehículo, nadie te quería hacer enojar, las personas en su mayoría son torpes y descuidadas, todos los carros tienen ralladuras, raspones, son solo fierros y hay que comprenderlo así; Hay que entender que son acciones e ideas sumamente frívolas que pienso ni siquiera deberían de pasarnos por la cabeza.

Todo se torna más complejo cuando hablamos de cosas aún más trascendentales como una pérdida; Pérdida se refiere a todo lo que teníamos y ya no, estabilidad, un empleo, salud, una persona etc. Puedes perder a un amigo, tu peso perfecto, tu auto y un sin fin de cosas, ya sean efímeras o muy valiosas que nos orillen a vivir un duelo, una resignación y una aceptación para seguir adelante o al menos así debería de ser. Lo malo está en aferrarnos en alguno de estos procesos o etapas, una pérdida de lo que sea suele ser sumamente dura para un ser humano; Todo el tiempo buscamos una seguridad y un sentido de pertenencia, tenemos pavor al cambio, a hacer algo diferente, nos asusta salirnos de nuestra zona de confort, una pérdida puede hacer que nos perdamos nosotros mismos.

El universo se encarga de empujarte a tu verdad, de enseñarte la capacidad infinita e inagotable que tienes para crear, para lograr, para obtener las cosas con la fuerza de tu pasión, de tu valor, de tus acciones y también se encarga de quitarte de situaciones que por más que no comprendas no son para ti. De una u otra forma tu puedes y es muy aceptable insistir pero siempre tienes que entender algo que para mi se ha convertido en una ley, el universo está de tu lado, no luches contra él. Crea un balance entre tus sueños y las cosas tangibles que haces, un equilibrio en el poder que le das a tu persona, a tu ser superior divino. Trabaja en comprender cada una de las situaciones que te acontecen en la vida como un certero aprendizaje, una bendición, una gran hazaña. Ve la vida como un regalo fascinante en el cuál puedas maravillarte por medio del olfato, la vista, el oído, el gusto, el tacto. No tengas miedo de empezar de nuevo, necesitas saber que tu poder es infinito, que no estás solo y que tienes la capacidad divina para levantarte y seguir adelante.

Debes entender que entre más acciones y compromisos tomes más experiencias y aprendizajes vas a vivir; Debemos también comprender que el camino que elijamos no es el que precisamente se nos va a abrir, la meta puede seguir fija, puede estar latiendo en nosotros sin embargo es importante comprender que la felicidad es el camino y no el destino entonces lo que debemos aprender es a recibir con amor los regalos que el universo nos otorga, lidiar con las puertas que se nos cierran y con las que se nos abren también. Dejar de arraigarnos a nuestros miedos e inseguridades, a nuestros hábitos y prejuicios, estar abiertos al cambio y no tener miedo a el, si no entonces dime ¿cómo es que pretendemos evolucionar? Cuando ponemos este plan en marcha y nos ponemos en acción lo que hacemos es fluir con el universo y a partir de este punto todo se torna más sencillo de comprender para nosotros. Muchas de las ocasiones luchamos hasta que nos cansamos por lo que queremos. Pelear por lo que quieres y lo que buscas es válido, sin embargo hay una delgada línea entre aferrarte y soltar; Cuando te aferras es cuando quieres lograr imposibles, cuando de una y mil formas sabes que no es para ti, cuando no te permites fluir y no dejas que el universo te sorprenda con algo mejor, algo más grande y adecuado para tu camino, lo que vive dentro de ti. En cambio si sueltas las situaciones, si sigues adelante, si trabajas por tus sueños y no por una meta, por tu camino, por sentirte bien y realizado contigo mismo, cuando haces las cosas por ti, cuando buscas, cuando pides respuestas, el universo está a tu favor, la clave es creerlo, y encontrar eso que te hace simplemente único, eso que te apasiona y te llena de vida.

Muchas veces buscamos limones y la vida nos da naranjas. Voltea para atrás y recuerda todas las bendiciones que se te presentaron en la vida y que no esperabas, ve hacía adelante y observa todo lo que tienes, todo lo que has logrado y que tampoco imaginabas. Si eres capaz de comprender la belleza de la vida, de aceptar los regalos que se te presentan, si tienes claro que lo que estás haciendo es lo que amas,  si aprendes a recibir con cariño cada experiencia, cada lección, cada caída, tu aprendizaje y tu estadía en este plano será más profundo, más dichoso y más lleno de vida.  Muchas veces nos aferramos a los limones sin saber que las naranjas eran mucho mejores. -Diego De la Torre

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